BAILADELA DE LA MUERTE DICHOSA, de Roberto Vidal Bolaño
Dirección: Etelvino Vázquez
Intérpretes: Fran Paredes, Sonia Rúa, Mónica Camaño, Pepa Barreiro, Santiago Cortegoso, Salvador Del Río, Casilda García.
Bailadela de la muerte dichosa nos presenta seis encuentros con la muerte en otros tantos cuadros. Encuentros buscados siempre por los personajes y por diferentes motivos: adelantar la propia muerte para huir del sufrimiento, acercarse a ella para matar la soledad o el fracaso, abrazarla para alimentar otra vida o acabar en sus brazos como remate natural de un camino ya andado.
Y Roberto Vidal Bolaño nos pinta esos cuadros con sus pinceladas características: un lenguaje ágil y poderoso, unos personajes trazados con gran profundidad y un acercamento al tema –a la muerte buscada, la “dichosa”- sin estridencias, con gran naturalidad, como siempre se trató en nuestra cultura y desde nuestro imaginario.
A pesar de su título, las bailadelas son un canto a la vida: a la vida digna, al amor, a la libertad.
Después de más de 20 años de actividad teatral profesional, Teatro do Ningures (fundada en 1986) reúne una serie de recursos humanos, técnicos y materiales que hacen de esta compañía una de las más estables de Galicia. A lo largo de esta trayectoria han llevado a los escenarios 22 montajes teatrales, tanto de autores clásicos como contemporáneos, de autores gallegos y extranjeros, así como versiones de novelas, contribuyendo de este modo al enriquecimiento del teatro gallego y convirtiéndose en referente de su panorama teatral.
Después de llevar a los escenarios en los últimos años tres textos tan diferentes como Tartufo, Misericordia y Emigrados, en Teatro de Ningures “vimos clara la necesidad de continuar trabajando una vez más en esa última línea: la de llevar a escena otra obra gallega contemporánea que toque temas de hoy –y de siempre, en este caso- que toque la tecla de la sensibilidad del espectador/ora de aquí y de ahora. ¿Y que autor gallego contemporáneo mejor que Roberto Vidal Bolaño? Desaparecido prematuramente, Roberto constituyó una de las cumbres de nuestra literatura dramática, con una estética muy particular, con lenguaje rico y recio, con una conciencia crítica insobornable y con una capacidad creativa que lo llevaron al lugar que ocupa sin duda ninguna: un lugar cumbre en la literatura dramática gallega actual y de todos los tiempos”.
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