BALLET DE LA ÓPERA DE LEIPZIG
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LA COMPAÑÍA y LOS COREÓGRAFOS
Con 40 bailarines de más de 20 países, el Ballet de Leipzig pertenece a la élite de las Compañías de Danza de la Europa actual, contando con un unánime reconocimiento internacional.
Cuando en 1991 el coreógrafo Uwe Scholz asumió la Dirección Artística de la compañía, creó un gran número de ballets para sus bailarines – desde sinfónicas y sagradas composiciones como “La Creación” de Joseph Haydn hasta historias de ballet clásico como “El Lago de los cisnes”. A través de la escritura coreográfica de Scholz, el Ballet de Leipzig ganó en los últimos años un perfil artístico único. Tanto en Leipzig, como en gira, el Ballet de Leipzig presenta una danza neoclásica de un altísimo nivel.
Desde 1991 las coreografías de Uwe Scholz pertenecen al repertorio de las grandes compañías de ballet del mundo. Tras una larga enfermedad, Uwe Scholz falleció el 21 de noviembre 2004. Fue en 2005/2006 cuando el canadiense Paul Chalmer tomó el relevo al cargo de la dirección del Ballet de Leipzig. Preservará la herencia aportada por Uwe Scholz, pero también mostrará nuevos acentos y convertirá al Ballet de Leipzig, una de las pocas compañías neoclásicas de Alemania, en un rotundo éxito.
EXTRACTOS DE PRENSA
DIE WELT
(Klaus Geitel, sobre Beethoven 7th Symphony)
Indudable es que Scholz es uno de los pocos coreógrafos inspirados que trabajan con grandes compañías y les da la posibilidad de desarrollarse dancísticamente. "La 7ª de Beethoven" emana sin sofisticación de una forma tán natural y utiliza todos los recursos de la compañía.
Scholz sabe como contraponer, confrontar a la gran marea musical una pareja de igual alcurnia: La obra de arte análoga baila. Eso lo ve el público con maravilloso asombro.
LEIPZIGER VOLKSZEITUNG
(Volkmar Draeger, sobre Suite para 2 pianos)
La geometría dancística serpentea como las líneas de la proyección del cuadro. Maravillosos cuerpos brillantes se apresuran sobre el escenario en ora tempo inmenso , ora musicalidad sensible, vibrando llenos de vida, llenando el escenario y apoderandose del espacio.
Solo necesita seis varones y tres mujeres para esto. Después de un comienzo furioso con juegos de pareja crea para la ensoñadora segunda parte un duo de hombres con tanta alegría y aire resuelto, tanta entrega, tanta naturalidad, que uno no puede dejar de embriagarse.
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